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LA OPERACION BARBARROJA
La intervención italiana en Grecia resultó catastrófica para Italia pero más para Alemania. La aventura mussoliniana en los balcanes significó un duro golpe para los planes milimétricos de Hitler.El envío de refuerzos a los Balcanes, tuvo un alto costo para Alemania en hombres y recursos, sin contar con el traslado de tropas desde el frente oriental que se hallaban lista para la operación Barbarroja en el momento del ataque italiano.Antes de este imprevisto cambio de planes, Hitler había pensado atacar a la Unión Sovietica en la primavera de 1941, anticipándose al invierno ruso.A raíz de los reveses militares que sufrió Italia en Grecia, Hitler decidió intervenir cuando los griegos empujaron a los invasores hasta Albania, contrariando a Mussolini que se empecinaba en resistir sin la ayuda alemana. Esta intervención obligada en los balcanes, retrasó la fecha de invasión a la Unión Soviética en cinco semanass que serían fundamentales en el desarrollo posterior de las operaciones. El ataque tuvo lugar finalmente el 22 de junio de 1941, ya en pleno verano, y por ironía del destino coincidió con el día en que Napoleón había atacado a Rusia un siglo antes.
El invierno ruso sorprendió a las tropas alemanas en las puertas de Moscú y Leningrado, tal como Hitler lo había previsto en sus planes iniciales.La pregunta, entonces, surge inevitable: ¿Por qué razón Hitler no pospuso la invasión para el año siguiente?.La respuesta es muy sencilla.Hitler sabía perfectamente que los rusos se estaban rearmando a pasos agigantados y que al cabo de un año dispondrían del doble de efectivos y armamentos, apoyados en una industria armamentística que alcanzaría su auge de producción en plena guerra.Intimamente, Hitler sabía que ese era el momento de atacar y si no lo aprovechava debía despedirse para siempre de los planes de expansión hacia el Este.La desastrosa intervención italiana selló el curso de la guerra y Hitler lo presintió.Existen muchos testimonios al respecto de gente que estuvo cerca de Hitler, colaboradores, secretarias y oficiales que fueron receptores de ese fatalismo. Pero sus cartas ya estaban echadas.
Tres grupos de ejércitos bajo el mando de Von Leeb, Von Bock y Von Rundstedt con 149 divisiones y 3 millones de soldados se lanzaron al ataque en la demostración de fuerza más espectacular de la historia.Los éxitos alemanes fueron arrolladores: el ejército rojo opuso una resistencia encarnizada, pero fue tomado por sorpresa y sus oficiales no estaban preparados para enfrentar a la gigantesca maquinaria de guerra alemana.Stalin fue el primer sorprendido ya que jamás pensó, a pesar de las abrumadoras pruebas que le acercaban sus servicios secretos de que Hitler iba a traicionarlo de semejante manera.Stalin se sentía identificado con Hitler, pues ambos eran cínicos y resentidos sociales que utilizaron el poder para saldar viejas cuentas.Sin embargo, Stalin no midió las consecuencias de sus purgas que desmantelaron al ejército rojo de sus mejores oficiales en 1937 y la Unión Soviética pagó un precio muy alto en vidas humanas por los errores del dictador soviético. Hasta el mismo día del ataque alemán, los trenes rusos cargados de materias primas partieron para Alemania, ignorando todos los informes de inteligencia que llegaban al Kremlin. La imprevisión de Stalin le costó a la Unión Soviética millones de víctimas entre soldados y civiles que bien podrían haberse evitado.Afortunadamente para Stalin, la Unión Soviética era pródiga en recursos humanos y millones de muertos pudieron ser fácilmente reemplazados.Después de todo, Stalin decía que la muerte de una persona suele constituir una tragedia mientras que la muerte de cientos de miles es sólo una estadística.
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